Pasional

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Rebasaste toda

mi legalidad.

Imperaste en mi

vulnerabilidad.

Fuiste el extremo

de mis excesos.

El tembladeral

de mi equilibrio.

La posible sinrazón

imposible.

El riesgo

de toda seguridad.

La potencia vital

en su esencia.

La locura que sólo

reconoce cuerdas musicales.

El punto “G” de mi tiempo,

eternidad soñada.

Fuiste…la pasión.

5

Oleo “Mujer del sombrero” de Enrique Crivellari.

Dime Vera

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Dime Vera

cómo es el vocabulario

de ese idioma visual

que tu me enseñas.

Dame recetas

de morteros

de formas y de colores,

llévame al equilibrio

para que mi dibujo

no caiga de ningún lado.

Dime Vera

cómo se construyen murales

que nunca formarán cárceles

y  con qué otras dimensiones de

 la libertad  me sorprenderás

la próxima clase.

Te digo

que te encontré a la vera

de mi camino de palabras,

y ellas, tan devaluadas,

enredadas, arbitrarias y espiadas

se pusieron celosas

de mis nuevas alas.

Al principio se sintieron relegadas

pero han entendido

por fin esta magia,

tan expuesta

y a la vez inviolable,

global y democrática.

Que vean, que por cualquier medio

cualquiera vea las obras,

no sabrán mis sentimientos

ni siquiera es lo importante,

con sus sentimientos basta.

Te digo Vera

que  me haz liberado del espionaje

de los símbolos externos convencionales,

por primera vez

sé para mí, porque se sonríe

la Mona Lisa.

5

En el día de su cumpleaños, autorretrato del artista plástico Fernando Marcelo Vera, mi primer profesor de arte, quien en dos minutos, sobre el plástico desgarrado de nuestra mesa de trabajo se dibujó.

Yo le dije gracias con este poema.

El tilo de la vereda

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De derecho real de dominio pleno

 te plantaron en el límite lindante

a mi pequeña vereda,

marcando el terreno de sus inmensidades

verdes, prolijas y nuevas,

no sabían el favor que hacían.

Creciste lentamente inclinándote

más y más hacia mi pobre espacio,

no alcanzaron los tutores que te pusieron

para  corregir tu celo.

Hasta que un día te vi tan rubio y bello

como un David en movimiento,

reclinado, entregado con ternura

esperando que me detuviera a mi regreso;

y ese rito mío de saludar al cielo

te encontraba a diario entrometido y risueño,

cuando me resistía a tu galanteo

te derramabas en una alfombra de flores amarillas

diciendo: “si no me quieres me muero”.

Las primeras veces fingiendo que me abría paso

te acariciaba distraídamente,

más y más bajaban y me buscaban tus ramas

hasta que sucumbí he inventando perfume te besaba

y con esa cachetada de realidad que nos envejece

me dijeron: “qué tanto con ese Tilo… si no huele a nada”.

Mentira contesté ofendida, huele a mañana temprano

a aliento de niño recién nacido y a silencio cuando respiro

la esperanza que el teléfono que suena sea su llamada.

Para no enloquecer de sentimiento un juez imparcial

vino a mi auxilio, mi nieta con su niñez de terciopelo

oliendo tu flor dijo: ”es muy suave… pero huele”,

toda mi trascendencia quedó salvada.

Llegó noviembre con esa tristeza mía que me acompaña

y te llenaste de vainas… parecía que también llorabas.

Pero pronto comprendí que era tu traje de gala

lleno de flecos y que …madurabas.

Un día, uno de tantos, al abrir la puerta hacia mi entrada

en un rincón del suelo, en una grieta, una planta asomaba

con tus mismas hojas en pequeño y también con tu mirada.

¡Será de Dios…! Que apenas a unos pasos pero de mi lado

un hijo tuyo me has dado.

Nacido sin futuro, en lugar inadecuado, sin esperanza

no resistirá el trasplante entre cimientos y caños

pero crece tan insolente y fuerte que no me queda más

que disfrutar su existencia, atrapar su osadía

y repartir mis besos si llegan a florecer sus ramas,

después de todo ¿quién puede tasar la alegría?

5

          Poema del libro: “Custodios”.

Sutil versus brutal

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¿Cómo pudiste no preservarlo?

¿Cómo gano la ostentación de poder y la vanidad del trofeo?

¿Cómo echaste una jauría para atrapar un pájaro?

y encima de perros voladores,

no le diste ni una chance .

El te creía Quijote

apostaba a tu hombría,

tu profundidad y singularidad,

mostraste vulgaridad y cobardía,

querías darle una lección

o producirle un temor

que como enredadera subiera por sus venas

hasta desconsolar su llanto.

Has logrado dolor… ¡felicitaciones!

un dolor de desperdicio de encanto

de travesura inocente muerta en estado de crisálida

de brisa escapada al silencio negro

de trinos en nido caído.

¿Tanto te encegueció …?

el tornasol del colibrí que en vuelo asomo

por tu ventana cada tarde.

La autopsia señaló que la muerte

fue a causa de asfixia mecánica por compresión;

cincuenta mililitros de saliva de sabueso

encontraron en su cuerpo,

sangre poca sólo pesaba uno con cuatro quilates,

las plumas pequeñas y esparcidas

barridas rápidamente,

aunque sus dos amigos el viento y el árbol

aún tienen algunas colgadas

por si las necesitara un ángel pequeño…

nunca se sabe lo suficiente sobre necesidades.

5

Grabado- xilografía “Bestia” (Recreación-composición).

Poema del libro “Custodios”.

MAN

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Hombres, hombres, hombres,

como en un hormiguero pateado;

desconcertados, frustrados y llorosos unos,

disfrazados, agazapados y arrastrados otros.

Nosotros viendo  desde este nido de cóndor

tan lejano,

¿pero qué ha pasado…?

una bandada de palomas pasa coreando:

¡hirieron la república…hirieron la república…!

y el sonido queda en la inmensidad como un eco.

En el nido se opina:

supimos que antes acusaron a buitres y  caranchos,

pero qué ave los atacó ahora;

el búho que observaba todo

moviendo los ojos como en un cucú,

con tono pausado aclara:

esta vez no fueron pájaros, fueron insectos.

Hacia unos días que en el aire aleteaban

transparentes libélulas de esperanza y de justicia,

afuera olía como huele un nueve de julio,

pero cuanto más se acercaban

más se oscurecía el sol y se dieron cuenta

de que eran langostas;

¡fue tenebroso ver como se devoraban las cosechas!

Hombres, hombres, hombres,

como un hormiguero pateado.

Pasa otra bandada, ahora de loros barranqueros

que van chillando :

¡ha nacido un mártir…ha nacido un mártir…!

el sonido nuevamente perdura flotando .

Desde el nido vemos que en un pequeño lugar de madera

de allá abajo, en pleno medio día

brilla una estrella amarilla sobre un manto

y en las playas, los montes, la nieve, las montañas

y en toda las geografías de la  Argentina,

se ven niños eligiendo  piedritas cual racimos

de flores y frutos.

El búho retoma la reflexión:

lástima que para semejante nacimiento

debió morir un hombre,

desperdiciarse una oportunidad,

y triunfar una plaga.

5

Entre la gente

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Escapando de lugares concurridos

sólo una ilusión

me alienta a resistirlos,

encontrarte entre la gente

tan campante,

que el agite del corazón

no me delate.

Sólo atinaré al verte

a esconder el rubor de mis mejillas

y a morderme los labios.

No podré sostenerte la mirada,

desnuda e indefensa se hallará mi alma

y si el cruce de espacio y tiempo

se torna inevitable y no  puedo huir

¿qué será lo que el hado nos arroje?

Puede que todo sea desierto de musas enterradas,

puede que la ternura sea tan grande,

que un remolino nos aísle y nos atrape,

puede ser que nuestras miradas sean valientes

y como dos alas victoriosas atraviesen las palabras.

Si tú me descubres, tenme piedad,

que mi pedido de perdón y mi enojo

estarán  entrelazados,

estréchame fuertemente la mano

y la existencia de un universo paralelo

quedará sellada.

5

Oleo “Jeroglífico” de Claudia Vazquez. Gentileza CV. art (estudio de arte).

Poema del libro “Custodios”.

Única cita

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Fue en un bar discreto

a mitad de camino

de nuestros lugares habituales

té, café y una hora

de aclaraciones.

Al despedirse

me abrazó respetuosa

dulce y profundamente.

Quizá nunca más

 volveríamos a encontrarnos,

aunque…eso no se sabe.

Me beso en la mejilla,

 me dijo adiós

con un susurro acercado

al oído.

Sentí que me partía el pecho

desde la garganta

hasta el estómago

¡me debo haber inclinado!

pero hacia tanto

que no sentía nada

que aquella herida

con su dolor

me devolvió a la vida.

5

Acrílico “Hogar”. Margarita.