Abundancia

En la edad de la inocencia la felicidad son momentos compartidos, recuerdos que se cuecen a fuego lento. Cuando nada sobra y el ingenio abunda los momentos cotidianos se visten de fiesta. Domingo a la noche en casa, tres niños chicos y la mano creativa y divertida de mi padre.
Talento único para inventar un juego con nada, fabricante de recuerdos felices, nos metía a los tres en la bañadera con el televisor en la puerta del baño, mirando la pantera rosa. De a uno nos sacaban y nos sentaban con una toalla en el piso, mientras esperábamos el pancho, calentitos, espalda en la estufa. Secador de pelo no había,nosotros ni nos enteramos.

Viajera

Como una viajera del tiempo voy reconstruyendo pedazos de mi misma y de mi historia. Todo cierra, la creación es perfecta. Sin preguntar demasiado me sumerjo en este viaje y me cubro de humildad para recibir lo que venga. Nada me sorprende, todo a estado ahí siempre. Vamos dejando señuelos a través de las vidas y el tiempo para recordarnos que es lo importante, porque  a pesar de los cambios aparentes, la esencia es inalterable. Un cuerpo mas bello, u otro más desgraciado, una carrera brillante u otra decadente, un palacio o una cueva, son solo cambios superficiales que no alteran lo importante. La esencia se mantiene, aquello que nos marca y nos identifica, nos acompaña, vida tras vida como un aroma particular que perfuma el alma y nos marca el camino. Las pistas siempre han estado ahí, pero la ceguera de la manifestación nos abruma y nos confunde. ¿Quien soy?, ¿para que soy?, ¿como soy? La inmediatez y el pensamiento meten la cuchara y no nos dejan ser. Somos lo que siempre hemos sido, la verdad esta solo a un paso de distancia. ¡Pero es  que hay tanto ruido! Tantas distracciones nos alejan de lo importante!
Silencio por favor, llevamos al universo a cuestas y no nos hemos dado cuenta. ¡Cuanto ruido! Cuanto tiempo perdido en cosas insignificantes. Preguntas, vacilaciones, con solo mirar al rededor alcanza. A través del tiempo y de las innumerables vidas vamos dejando señuelos. Señales que nos indican quienes somos y para que hemos venido. Basta con parar, tomarnos un minuto y observar. Allí estamos, allí hemos estado siempre, con los mismos colores, los mismos aromas y distintas lecciones. Viajeros del tiempo, aprendices universales, partículas estelares.