Cuisine

Por @claritaspina

Reencontrarnos con la cocina en nuestros ratos libres

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El tiempo libre nos permite dedicarnos a lo que más nos gusta. Esas pasiones guardadas o esas curiosidades restringidas salen a volar y dispersarse sin límites cuando les damos el permiso.

La cocina nos envuelve, porque intercede en todos nuestros sentidos, y nos devuelve tanto amor, entrega y satisfacción como nosotros entregamos.

Ponerse a cocinar. Desenvolvernos con todas esas posibilidades ilimitadas de creación, que nos producirán tanto bienestar.

Porque existe ese espacio tan íntimo y personal donde podemos elegir ser quienes somos, sin ninguna atadura o compromiso de por medio.

Creo que es una de las sensaciones más bellas, animarse a probar e intentar realizar lo desconocido, con todo el miedo a equivocarnos y de que las cosas no salgan como una esperaba. Ahí está la adrenalina del arte de cocinar.

La sensación es similar a cuando sacábamos fotos con cámaras a rollo, y no sabíamos cuáles serían los resultados de nuestras fotografías hasta que las revelábamos.

Esa incertidumbre está. Hasta que abrimos el horno o levantamos la tapa de la olla y observamos qué genialidad; todos nuestros ingredientes se amalgamaron y decidieron ser esta cosa maravillosa y expectante que estoy observando.

Propongo entonces, que hundamos nuestros dedos en las masas, que probemos desprolijamente los sabores de nuestras preparaciones; que seamos libres de elegir, hasta en la cantidad de harina que creemos que nuestra torta necesitará.

Como suele decirme una amiga: “con todas esas cosas ricas que le pusiste, ¡es imposible que eso salga mal!”

 

clarita

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