Dime Vera

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Dime Vera

cómo es el vocabulario

de ese idioma visual

que tu me enseñas.

Dame recetas

de morteros

de formas y de colores,

llévame al equilibrio

para que mi dibujo

no caiga de ningún lado.

Dime Vera

cómo se construyen murales

que nunca formarán cárceles

y  con qué otras dimensiones de

 la libertad  me sorprenderás

la próxima clase.

Te digo

que te encontré a la vera

de mi camino de palabras,

y ellas, tan devaluadas,

enredadas, arbitrarias y espiadas

se pusieron celosas

de mis nuevas alas.

Al principio se sintieron relegadas

pero han entendido

por fin esta magia,

tan expuesta

y a la vez inviolable,

global y democrática.

Que vean, que por cualquier medio

cualquiera vea las obras,

no sabrán mis sentimientos

ni siquiera es lo importante,

con sus sentimientos basta.

Te digo Vera

que  me haz liberado del espionaje

de los símbolos externos convencionales,

por primera vez

sé para mí, porque se sonríe

la Mona Lisa.

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En el día de su cumpleaños, autorretrato del artista plástico Fernando Marcelo Vera, mi primer profesor de arte, quien en dos minutos, sobre el plástico desgarrado de nuestra mesa de trabajo se dibujó.

Yo le dije gracias con este poema.

Revelación

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Certero y orientado entraste

tras la pedrada

del niño en la ventana.

Iglesia silenciosa

inmutable ante el estruendo

casi solitaria,

de rodillas yo rogaba.

Me pegaste en el pecho

y lo marcaste,

broche humeante dejaste

en la gruesa solapa del tapado

¡hacía tanto frío!

Nunca más pude sacarte

desde entonces

soy nido de un rayo.

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Foto. Hnas. Trapenses. Hinojosa B.A.)

El tilo de la vereda

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De derecho real de dominio pleno

 te plantaron en el límite lindante

a mi pequeña vereda,

marcando el terreno de sus inmensidades

verdes, prolijas y nuevas,

no sabían el favor que hacían.

Creciste lentamente inclinándote

más y más hacia mi pobre espacio,

no alcanzaron los tutores que te pusieron

para  corregir tu celo.

Hasta que un día te vi tan rubio y bello

como un David en movimiento,

reclinado, entregado con ternura

esperando que me detuviera a mi regreso;

y ese rito mío de saludar al cielo

te encontraba a diario entrometido y risueño,

cuando me resistía a tu galanteo

te derramabas en una alfombra de flores amarillas

diciendo: “si no me quieres me muero”.

Las primeras veces fingiendo que me abría paso

te acariciaba distraídamente,

más y más bajaban y me buscaban tus ramas

hasta que sucumbí he inventando perfume te besaba

y con esa cachetada de realidad que nos envejece

me dijeron: “qué tanto con ese Tilo… si no huele a nada”.

Mentira contesté ofendida, huele a mañana temprano

a aliento de niño recién nacido y a silencio cuando respiro

la esperanza que el teléfono que suena sea su llamada.

Para no enloquecer de sentimiento un juez imparcial

vino a mi auxilio, mi nieta con su niñez de terciopelo

oliendo tu flor dijo: ”es muy suave… pero huele”,

toda mi trascendencia quedó salvada.

Llegó noviembre con esa tristeza mía que me acompaña

y te llenaste de vainas… parecía que también llorabas.

Pero pronto comprendí que era tu traje de gala

lleno de flecos y que …madurabas.

Un día, uno de tantos, al abrir la puerta hacia mi entrada

en un rincón del suelo, en una grieta, una planta asomaba

con tus mismas hojas en pequeño y también con tu mirada.

¡Será de Dios…! Que apenas a unos pasos pero de mi lado

un hijo tuyo me has dado.

Nacido sin futuro, en lugar inadecuado, sin esperanza

no resistirá el trasplante entre cimientos y caños

pero crece tan insolente y fuerte que no me queda más

que disfrutar su existencia, atrapar su osadía

y repartir mis besos si llegan a florecer sus ramas,

después de todo ¿quién puede tasar la alegría?

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          Poema del libro: “Custodios”.

Sutil versus brutal

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¿Cómo pudiste no preservarlo?

¿Cómo gano la ostentación de poder y la vanidad del trofeo?

¿Cómo echaste una jauría para atrapar un pájaro?

y encima de perros voladores,

no le diste ni una chance .

El te creía Quijote

apostaba a tu hombría,

tu profundidad y singularidad,

mostraste vulgaridad y cobardía,

querías darle una lección

o producirle un temor

que como enredadera subiera por sus venas

hasta desconsolar su llanto.

Has logrado dolor… ¡felicitaciones!

un dolor de desperdicio de encanto

de travesura inocente muerta en estado de crisálida

de brisa escapada al silencio negro

de trinos en nido caído.

¿Tanto te encegueció …?

el tornasol del colibrí que en vuelo asomo

por tu ventana cada tarde.

La autopsia señaló que la muerte

fue a causa de asfixia mecánica por compresión;

cincuenta mililitros de saliva de sabueso

encontraron en su cuerpo,

sangre poca sólo pesaba uno con cuatro quilates,

las plumas pequeñas y esparcidas

barridas rápidamente,

aunque sus dos amigos el viento y el árbol

aún tienen algunas colgadas

por si las necesitara un ángel pequeño…

nunca se sabe lo suficiente sobre necesidades.

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Grabado- xilografía “Bestia” (Recreación-composición).

Poema del libro “Custodios”.

“Bestia”

Esta obra es una adaptación “caricatura” de la obra original de la artista poeta Margarita Cova. A quien le propongo, cuando guste, mostrar su cuadro (y poesía, si la tiene) sobre el cual me basé para realizar este.
Les contamos que próximamente estaremos presentando nuestro libro, donde fusionaremos Cuentos (Margarita Cova) y Humor gráfico (Pipi Alsina). Brindo por el complemento entre artistas!!!
Saludos Bohemios!!! Pipi.

Bestia (versión caricatura) terminado 1.jpg

2

Sol

sol del tuyu

Eras célula incierta,

dudas de amigas

tu existencia,

conversación

en la cola docente

del salario en el banco.

Eras la búsqueda

amada y compartida

privilegio sutil

que me embargaba.

Te decidiste firme,

astral elección

de centellas y hadas.

Te imaginaba formándote

y humildemente

acompañaba la creciente

del vientre de tu madre.

Una noche…

me anunciaron

una novedad

y pensé…

serán dos pimpollos

mis nuevas amadas.

La sorpresa era

que yo sería tu

madrina encantada,

gozo, responsabilidad, expectativa.

Tu sonrisa

de ingenuidad plena

desde  los primeros días

surcó tu cara.

En esa cenas

que con el tiempo

se distanciaron

fue mi misión dormirte

y reconocer el fluido

de tu cuerpito pequeño

entre mis brazos.

Transcurrieron

entre las dos familias

sólo tiempos de llamadas,

agobiantes desafíos,

pero tu estampa descollaba.

De a ratos me quedé

un  poco sola,

dos de mis hombres me relegaban

eran mis hijos que maduraban.

Si bien nuevos escarpines rosas,

princesas y muñecas

me sumergieron

en un universo desconocido

que aún me abarca,

entre nosotras dos

confluyeron

tu adolescencia primera

y mi segunda estrenada,

fueron llamadas, secretos,

canciones y carcajadas.

Ahora tengo tres estrellas

en mis noches apagadas

dos nietas y una ahijada.

5

Foto del sol de Mar del Tuyú,  tomado por Sol.

Poema  del libro “Custodios”, dedicado a mi ahijada Sol, en esta tarde de hoy que compartimos juntas.