Mi par

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MI PAR

Cuando escribo no estoy sola

con distintos personajes se presenta,

a veces es un señor mayor y circunspecto

otras un niño morochón y regordete

y hasta un ángel delgado,  alto y medio transparente.

Sé  que es él, mi compañero de poesías,

¡es tan lindo que aparezca!

Cuando el tiempo es solitario, aburrido o sin sentido

al tomar papel y lápiz ya se sienta a mi lado tan dispuesto,

 cualquiera sea el lugar, en casa, en la hora libre de la escuela

en el colectivo y hasta…en  la fiesta obligada.

No sé nada de él, si me inspira o me dicta telepáticamente,

sólo sé que es un incondicional… “te espero y te acompaño”.

A veces pienso que sólo escribo para verlo.

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Poema del libro “Custodios”.

Obra del artista plástico Gerardo Feldstein (Museo Casa Carnacini).

 

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Hombre gris con flor celeste

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HOMBRE GRIS CON FLOR CELESTE

A ese hombre que sólo ven en grises

lo soñaron en colores.

Imaginaron sus márgenes y sus espacios,

sus temperaturas y texturas,

sus olores y sus ritmos,

sus entornos y sabores.

Como en una acuarela

subastada a la muerte del pintor,

lastima la descripción.

Autores… autores…titulen sus obras

para no confundir amores.

Ese hombre… era tan hombre

que sacrificó sus colores

por el calor de una flor.

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Poema del libro “Custodios”.

El Ramo (hierro y flores de tela pintadas) Gerardo Feldstein. Muestra “Nos Otros ” Museo Casa Carnacini  año 2016.

No es imposible

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NO ES IMPOSIBLE

No es fácil renunciar

a la música y a la fantasía

que es esperanza.

No es fácil ahogarse en rutinas

de novedades vencidas.

No es fácil resignar el sueño

y asumir el duelo como final del vuelo.

No es fácil desconfiar del abrigo

de quien se  creyó bueno sin conocerlo.

No es fácil cerrar el llanto en la garganta

escuchando las burlas antes que tus olas me arrecien.

No es fácil interrumpir definitivamente el flujo

por temor a que te duela.

No es fácil quedar en la oscuridad del pantano

imaginando las luces lejanas de las velas.

Si me ayudas, siendo por una vez mi compañero,

no me será imposible.

Poema del libro “Custodios”                5

Romance del nacimiento

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Miraba sólo el futuro,

de madrugada a la tarde

se consumía llorando,

sabiendo que iba a ser madre

a escondidas de la gente.

Casa no podría darle,

más que brazos de coraje

pero creciendo sin padre.

Pasaron las nueve lunas,

nadie se atrevía a hablarle,

de compañía su vientre

de sueño solo esperarles.

Tal vez el viaje fue largo,

ancho mundo pa encontrarle.

Llegó el día amanecido,

junto a la vida que nace

regresaron dos brazos hombros

atentos para tomarle.

Dos hombres en los extremos

que la vida supo darle.

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Moro mío

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Morena quisiera ser para

que mis soles no te den desilusiones.

Que me arde tu fulgor

sobre el blanco de mi piel

y me deslumbra al danzar

ese querer y no querer

ese aflojar y retener

ese avanzar y retroceder,

que tu corazón ole ciñe mi padecer

y no sé si resistiré el calor de pertenecer,

pero… por favor… inténtale.

Abrázame fuertemente

báñame con lo oscuro de tu pelo y tu piel,

llámame con el repiqueteo vibrante

de tus pies sobre el tablado,

que he ensayado seguirte desde que te he mirado

y aunque rubia yo he nacido siento la sangre calé.

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Poema del libro “Custodios”.

Obra de la artista plástica Lucy Mattos.

Brazos de piedra

escudo

 

He venido de vacaciones

después de tres años,

tu living sigue

imponente y cálido.

No he llegado a conocer

tu  alcoba

pero en estos sillones de piedra

me siento tan acomodada

que si me excedo en confianza,

sé caballero y no me

descubras avergonzada.

Tengo el cielo por techo

luminarias  de sol pálidas

y tu jardín de agua

que me canta y me calla;

afuera hay mucho viento

no es día de playa.

Es tan intenso lo que nos une

que empequeñece lo que nos separa

pues al resguardo de tu acantilado

tenemos nuestro interior

privado y mágico.

Noto que están exaltados

los loros barranqueros,

claro…es pleno enero

ya los pichones crecieron,

a ellos también los he

echado de menos.

Sólo quisiera saber si tú

 alguna vez me has recordado;

deja, no me contestes ahora,

¡es aún tan temprano!.

Ayer vine a despedirme,

era de tarde, no te encontré

y el vacío era tan grande

y había tanta gente,

ya sé… rompí la regla:

los espacios deben respetarse.

Espero que no te dure el enojo

y el año que viene

alguna mañana de verano

pueda encontrarte

para sentarnos a conversar

como dos amigos de siempre,

me siento tan completa

al acompañarte.

5

Poema inspirado en el balneario “El condor” Viedma. Río Negro. Argentina.

Grabado. Xilografía. Detalle de un escudo de guerrero. Margarita.

Pasional

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Rebasaste toda

mi legalidad.

Imperaste en mi

vulnerabilidad.

Fuiste el extremo

de mis excesos.

El tembladeral

de mi equilibrio.

La posible sinrazón

imposible.

El riesgo

de toda seguridad.

La potencia vital

en su esencia.

La locura que sólo

reconoce cuerdas musicales.

El punto “G” de mi tiempo,

eternidad soñada.

Fuiste…la pasión.

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Oleo “Mujer del sombrero” de Enrique Crivellari.