Revelación

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Certero y orientado entraste

tras la pedrada

del niño en la ventana.

Iglesia silenciosa

inmutable ante el estruendo

casi solitaria,

de rodillas yo rogaba.

Me pegaste en el pecho

y lo marcaste,

broche humeante dejaste

en la gruesa solapa del tapado

¡hacía tanto frío!

Nunca más pude sacarte

desde entonces

soy nido de un rayo.

5

Tallado en madera. Enrique Crivellari.

Poema dedicado a mi fe.     Margarita.

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