Soledad

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Se derrama continua

sobre cada momento:

el trabajo, los compromisos,

el ruido y en general la rutina,

cómplice odiosa y cancerosa.

La ducha, la noche, el silencio

y el supuesto descanso

te encuentran desnudo

y descalzo, servido

para que ella refriegue

tus  viejas heridas sin cicatrizar,

no permitiendo olvidar.

Entonces clava pequeñas

 astillas de hielo

en tu cerebro que se irradian

a todo tu cuerpo

y te sientes… un punto

aislado, remoto, minúsculo,

en una total  de oscuridad,

tan oscura como inmensa

que no sabes…qué es recto o  curvo,

qué es arriba o abajo,

qué es derecha o izquierda.

Parálisis, secreto, vergüenza

¿por qué nos avergüenza

sentirnos solos?

¿es fracaso…culpa…incapacidad

o destino…?

¿dónde…dónde…está mi norte?

¡Yo aún puedo amarte!

5

Pintura al acrílico, recreando a Van Gogh. Margarita.

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