Visión de Futuro

PANORAMA LATINOAMERICANO 2016

Luis AYVAR VARGAS*

Mapa-America-Latina

Por segundo año consecutivo América Latina no encuentra salida, la zona sigue en recesión. El Fondo Monetario Internacional (F.M.I.) prevé para 2016 una caída del Producto Bruto Interno (P.B.I.) del 0.5%; siendo Brasil, Venezuela, Argentina y Ecuador los más afectados, aunque con fuertes diferencias; señalando que recién para el 2017 la recesión ya habrá acabado, siempre que se despejen los profundos problemas que agobian la región, y cuando hayan resuelto sus desafíos internos que afecta por igual a todos los países de la zona.

Brasil, gigante de América del Sur, se ha precipitado al abismo. Con su clase política minada por la corrupción y la presidencia intervenida y reemplazada, su Economía se encuentra incapaz de frenar la caída y repite números negativos en la proyección del P.B.I. para 2016 (-3.8%). La actividad económica se ha contraído debido a la escasa confianza de las empresas y los consumidores, el elevado nivel de incertidumbre respecto a la política interna, el debilitamiento de los precios de las exportaciones y la mínima competitividad, señala el informe.

El Jueves 12 de Mayo, muy de madrugada la señora Dilma Rousseff ha sido suspendida por 180 días (seis meses) de la Presidencia de Brasil. Se le acusa de quebrantar normas fiscales y maquillar o manipular las cifras oficiales de las Cuentas Fiscales, violando la ley, con el propósito de buscar su reelección.

El reemplazo Michel Temer ha prometido no presentarse en las elecciones de 2018 y aseguró que priorizará las reformas económicas y políticas sin recortar los programas sociales. Sin embargo, algunos observadores consideran que con Dilma fuera de la presidencia, Brasil profundizará su crisis de inestabilidad institucional. Los compromisos con la corrupción de los políticos que la derribaron ahora aparecerán más nítidos; tanto así, que el vicepresidente que la reemplaza, corre cierto riesgo de ser revocado por cargos de corrupción, como la acusación de “desvió de fondos” y el pago de cinco millones de dólares a su favor en el caso “Lava Jato”. Es considerado como uno de los políticos más resistidos en el país que, a estas alturas, solo registra un 2% de aprobación a nivel nacional. Estos hechos que sumados a los escándalos generalizados de corrupción ubican al gigante sudamericano dentro de una crisis no solo política sino también económica, luego del aumento del desempleo y la caída de la producción. Evidentemente el caso del Brasil suma y alcanza su máxima exposición en la crisis de la Región desde el punto

de vista político debido a que el Socialismo como ideología resulta ahora que está involucrado en estos gigantescos escándalos de corrupción.

La preocupación con Brasil es constante por su peso en Latinoamérica y su potencial de contagio. Analistas autorizados afirman que “un deterioro de la situación podría, provocar cambios repentinos en la valorización de los activos de la Región, y una menor demanda de exportaciones entre los socios comerciales en particular en Argentina, Paraguay y Uruguay, además de un aumento de la calificación de riesgo para el Continente”. Brasil es la séptima economía del mundo, con cerca de 116 millones de habitantes y políticamente resulta sorprendente que de su mismo equipo de gobierno, elegidos democráticamente, surja su sustituto, con ideas y planes antagónicos a los principios del PARTIDO DE LOS TRABAJADORES.

Recientes noticias anuncian que el nuevo Gobierno ha empezado con los duros recortes que había previsto. Michel Temer, propuso un paquete de medidas con el fin de recortar los gastos públicos y relanzar la economía para ofrecer confianza a los mercados. El déficit de las cuentas oficiales llega a 47.400 millones de Dólares, con un P.B.I. que retrocede a una media del 3%, por lo que han decidido congelar las Inversiones Sociales. “Es una trayectoria insostenible. Podemos alabar las conquistas del pasado, pero ese aumento de gastos genera dificultades extremas para los brasileños” aseguro el presidente interino. Además, pretende agotar el “Fondo Soberano”; que es una reserva existente desde 2008, con recursos públicos para épocas de crisis, señalando que esperaba encontrar 80.000 millones de Reales, pero que apenas hay 2,000.

El informe del F.M.I. pronostica para Argentina, una caída de un punto. El efecto Macri gusta, alabando su “ambiciosa transición” y sus medidas para reactivar la inversión y la competitividad; pondera también la reducción del tipo de cambio y el aumento de las tarifas de servicios públicos. Werner, señala que: “el cambio de administración ha venido acompañado de un cambio en la política económica muy importante que permitirá reducir la inflación, contener el déficit público y reinsertar a Argentina en los mercados internacionales. Esto generará un aumento de la inversión y un crecimiento para el 2,017”. El resultado de las elecciones, muestran que no se le ha otorgado la suma del poder público a nadie, la única forma de gobernar es generando consenso alrededor de políticas compartidas. En este contexto, cuando un periodista le pregunta a la Sra. Susana Malcorra: ¿Será posible en una cultura política tan antagónica como la Argentina llegar a consensos? Responde: “Se necesita un cambio cultural grande, pero es lo que la gente le pidió a los líderes con el voto: arréglenlo ustedes porque ninguno goza de nuestra total simpatía y confianza. Es un ejercicio de aprendizaje y creo que hay señales de madurez”. Frente a la respuesta el periodista, le repregunta: ¿madurez es una palabra importante para usted? Respondiendo: “es central, Ha habido inmadurez

histórica en la Argentina. Los bandazos que ha dado la Argentina de una punta a otra son signos de inmadurez. Hemos sido muy influenciados por el populismo que ha impregnado la historia del Siglo XX. Hemos sido muy proclives a echarle la culpa a los demás de los problemas nuestros, que es el primer signo de inmadurez. Lo que hay que hacer es plantearse, sentarse con todos y decir: esta es mi suma de intereses, estos son mis principios, mis valores y ver qué podemos hacer en conjunto, reconociendo que hay un montón de cosas que se podrán hacer y que habrá algunas que no”.

Sin embargo, en la práctica se observan innumerables problemas que el Gobierno tiene para aplicar su política económica porque se enfrentan a la tradicional política social del pueblo Argentino con vigencia de más de medio siglo. Lo cierto es que el día Jueves 19 de Mayo, la oposición aprobó la “Ley antidespidos” que incluye la duplicación del costo indemnizatorio al despedir a un trabajador y que el Ejecutivo se opone. El presidente Macri se ve obligado a vetar la Ley, lo cual lo realiza en menos de 24 horas, aduciendo que el Congreso propone Leyes que congelan el trabajo y va a traer más pobreza, es una mala señal para atraer inversiones; para mí es una “Ley antiempleo”. De manera inmediata la Central de Trabajadores Argentinos (C.T.A.) conjuntamente con otros Sindicatos advirtieron que en la primera quincena de Junio tomaran fuertes medidas para rechazar el veto.

Analistas consideran que desde que llegó al poder más de 1 millón 400 mil Argentinos entraron al grupo de la pobreza; 155 mil personas se encuentran sin empleo, elevando en 9.36% la tasa de despidos. Por un lado el ejecutivo, principalmente los funcionarios del “Partido Cambiemos” confían en que el mandatario continúe usando la herramienta del veto para gobernar y detener leyes que consideren incorrectas; y por otro la oposición para recurrir al mecanismo Constitucional por el que las Cámaras (Legislativas) pueden insistir para en definitiva dar por aprobada la Ley. El presidente Macri ofreció una imagen al mundo de control absoluto cuando logró que dos tercios del Congreso y el Senado aprobaran el pacto con los “Fondos Buitre”. El mensaje lanzado sobre todo a los inversores internacionales fue rotundo, pero desde entonces (Marzo 2016), la inflación no ha parado de crecer, llegó el tarifazo de la luz, el gas, el agua, el transporte y la gasolina por lo que el descontento social está creciendo. El presidente aparentemente está tranquilo y quiere convertir el veto a esta Ley, en un acto político de autoridad.

Un nuevo ingrediente de preocupación se incorpora al Ejecutivo. La Iglesia Argentina, aplicando un acto de fé y de agenda social presiona al presidente para que enmiende el rumbo que ha tomado el país. Expresan su inquietud por la situación social, económica y política en la que se encuentran viviendo. Los Obispos anotan que existen señales de alerta que no se pueden desoír; entre ellos, el

aumento de la pobreza, la fragilidad del mercado laboral y la desnutrición infantil. “Nos preocupan los rostros concretos de quienes viven en la miseria y no cubren sus necesidades más elementales” dijo la Conferencia Episcopal en sus conclusiones de la semana social.

Es fácil comprobar, por estos dos acontecimientos, que la posibilidad de llegar a acuerdos y decisiones concertadas, que comprometan a otras fuerzas políticas, son en extremo difíciles para el gobierno. El clima de protesta social va subiendo y para calmar los ánimos está copiando parte de los métodos clásicos de la oposición, como el reparto de fondos a los Sindicatos, subidas salariales para compensar la inflación y parches para aplacar sus medidas más polémicas. Macri, mide la temperatura social y, en función de lo que ven, abren la mano. Los sindicatos, la oposición y la izquierda critican el “ajuste brutal”, muchos liberales consideran que el gobierno está siendo más suave del necesario. Hablan de “gradualismo” y señalan con ejemplos que este método se viene aplicando; pretendiendo en su crítica que Macri actué y aplique acciones más violentas y contundentes. Lo cierto es que los ciudadanos están sufriendo un ajuste muy duro y que las mayorías no encuentran respuestas que les permita balancear sus ingresos ante estas medidas.

Los Argentinos entienden que es concertar y llegar a consensos y que los mismos sean consecuencia de acuerdos, pero se encuentran frente a otra realidad, la del enfrentamiento, que se origina en la defensa de sus propios intereses y aspiraciones. No es nada fácil para el gobierno; pero también, si es más difícil para el ciudadano que vive de su trabajo.

La combinación de una fragilidad macroeconómica con profundos y descalificados errores políticos presentan a Venezuela, en el informe, como una país sin posibilidades de recuperación en el mediano plazo. Sumergida en un hiperinflación que llegará al 720% a fines del año, y con un P.B.I. recesado (-8%) el mayor de Latinoamérica; no permite pronosticar recuperación alguna, por el contrario, las condiciones económicas actuales no dejan de deteriorarse, con evidentes distorsiones políticas y desequilibrios fiscales que siguen sin resolverse. La situación no es sostenible, el tiempo gana a la tolerancia y a la indiferencia de ciertas minorías y de manera rápida exige un viraje sustancial. Los efectos sobre la salud y la calidad de vida empiezan a ser importantes.

Venezuela no sale del enfrentamiento entre el presidencialismo y el parlamentarismo. El primero encarna Nicolás Maduro; el segundo, un Parlamento elegido en Diciembre 2015, en el que la oposición obtuvo dos tercios de los escaños. El Ejecutivo consiente de la situación, rechaza todas las decisiones de la Asamblea Nacional hasta hacerla completamente inoperante. La presidencia decreta el “estado de excepción” que amenaza con suspender garantías Constitucionales y dar un mayor control político al presidente; asume plenos poderes económicos; saca a

maniobrar al Ejercito y sus milicias de voluntarios; nombra un Tribunal Constitucional de incondicionales, que le den sistemáticamente la razón; culpa del desabastecimiento, incompetencia y corrupción al imperialismo universal, las multinacionales, la alta burguesía indiferente; etc, para no reconocer su responsabilidad. Maduro ha salido al frente para denunciar planes golpistas y de invasión militar extranjera orquestados por Estados Unidos y promovidos en Sudamérica por el ex presidente de Colombia Álvaro Uribe. Lo evidente es que existe una desastrosa gestión que está convirtiendo a un país rico en recursos, en un Estado fallido, en el que no faltan ni la represión política ni el aislacionismo suicida. La gran diferencia entre Maduro y la oposición democrática es que, mientras la segunda respeta la legalidad, él la cumple según se ajuste o no, a sus intereses y siempre buscando que cerrar el paso a todo intento de sacarlo del poder. El martes 24 el Poder Legislativo, mediante el voto, rechazó el Decreto de Estado de Excepción dictado por el presidente Nicolás Maduro, alegando que constituye “una concentración de poderes”.

El FMI considera a la República del Ecuador como uno de los países de mayor impacto negativo por la caída de su P.B.I. (-4.5%) por la influencia de ciertas “rigideces macroeconómicas” en un contexto mundial de continuas bajadas de los precios del petróleo y las condiciones financieras restrictivas del país, considerando, que el fenómeno se presenta en momentos que Ecuador era en Sudamérica el país que ofrecía mejores índices económicos. En las proyecciones se asume que la situación exigirá medidas fiscales adicionales, pero no se contemplan las posibles consecuencias del Terremoto del pasado 16 de Abril. El Gobierno no tiene un cálculo preciso del costo de los daños, carece de fondos suficientes para la reconstrucción, más aun cuando las zonas más afectadas por el sismo son las regiones más turísticas y de mayor actividad económica. Sin embargo el presidente Correa, estima que el desastre podría alcanzar los 3 mil millones de dólares, que significa cerca de tres puntos de pérdida; con lo que cerraría el año con un P.B.I. deficitario de -7.5%, agravando la situación de la América Latina. Correa manifiesta “que habrá que tomar, medidas temporales frente a la magnitud y lo inesperado del gasto”. Adelantó que se analiza la “posibilidad de colocar bonos en el mercado internacional” medida que estaría incrementando su “Deuda Externa”.

Los países que equilibran y se mantienen con tendencias aceptables de P.B.I. y de proyección de su inflación son México que estaría cerrando el año con un ligero crecimiento a un ritmo de 2.4% y una inflación de 3.3% pero comprometido con una Deuda Pública que en los últimos 5 años ha crecido de 42% del P.B.I. al 51%, como producto de la complicada gestión de la petrolera PEMEX y que le significa una pérdida que supera los 20 mil millones de dólares, anunciando el gobierno que, saldrá al rescate con un plan de capitalización que supone un nuevo aumento de la

deuda. Bolivia con 3.8% y una inflación de 5.0%; Chile con 1.5% de P.B.I. y 3.5% de inflación; Colombia con 2.5% de P.B.I. y 5.3% de inflación; Perú con 3.7% de P.B.I. y 3.4% de inflación, siendo el único país de la región que recibe un buen pronóstico del F.M.I., señalando que su economía se ha fortalecido con mayor rapidez a lo proyectado. Considera que su crecimiento seguirá en aumento a lo largo del año hasta alcanzar el 3.75%, gracias especialmente a la inversión en minería.

Finalmente el informe muestra a Panamá como un país que cerrará el año 2016 con un P.B.I. de 6.1% y una inflación de solo 0.8%, recuperando el promedio de caída de la tendencia para la región. Panamá no tiene un Banco Central y cuenta con una economía dolarizada, su crecimiento tiene como base al “Sector Terciario”, por lo que es considerada como una “Sociedad de servicios y no de producción de Bienes” al representar más del 75% de su P.B.I. Su sistema bancario es conocido internacionalmente como uno de los más sólidos y más rentables y auspician la formación de empresas “OFFSHORE” como paraíso fiscal, llamando a este conjunto de documentos los “THE PANAMA PAPERS”. La operación consiste en captar todo tipo de capitales, prometiendo mantener en reserva el origen o procedencia de los ingresos mediante el secreto bancario o el anonimato, por lo que se puede estar frente a los delitos de “evasión tributaria” y “lavado de activos”, dos ilícitos que por lo general tienen su punto de partida en el tráfico de drogas.

El Fondo Monetario Internacional recomienda a América Latina rebajar la dependencia de las materias primas y diversificar la canasta exportadora y la economía productiva. En el caso de la mayoría de las economías de América del Sur el organismo considera que están manejando la transición hacia precios mas bajos de manera ordenada, con una combinación de políticas que respaldan un elevado nivel de empleo y un crecimiento moderado, pero, insiste en que en algunos casos, se necesitan ajustes adicionales.

Para la América Latina, el crecimiento del P.B.I. debe generarse como consecuencia de un planeamiento integrado, que en el mediano plazo permita un incremento de la productividad, la mejora de la inclusión social y el fortalecimiento de las instituciones y la gobernabilidad; adoptando un modelo político y económico que englobe conceptos básicos de Democracia, Desarrollo, Equidad y Competitividad, los que serán conceptualizados con criterios uniformes, que en conjunto, nos facilite la tarea de encontrar un panorama diferente a futuro.

*ECONOMISTA PERUANO

DNI: 10142561

C.E.L. REG. 3469

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