Folletín porteño- Entrega #3

folletin versión 2

Ilustración: Pipi Alsina

 

No volvió a pisar la iglesia desde que salió del hospital; tampoco contestó los infinitos mensajes que le dejaba el pastor preguntando cuando volvía, pero el tipo insistía:

-Tanito, te esperamos el viernes en el encuentro de oración. ¡Que dios te bendiga!

-Tano, no viniste el viernes, ¿Esta semana contaremos con tu presencia? ¡Bendiciones!

-¡Tanito! Te guardamos un número para la rifa. ¿Cuando pasas? ¡Estamos orando por vos!

-Tano, los chicos te extrañan en la escuelita ¿cuando volves? ¡Que dios te bendiga!

A unas cuadras de su laburo había un puesto callejero que funcionaba como parrilla y desprendía un aroma exquisito; el Tano pasaba cada noche cuando caminaba de regreso a su casa. Nunca se había parado: la grasa, las arterias, la dieta, la higiene. Siguió caminando y aspiro el humo con intensidad, como si quisiera absorberlo todo, pero en vez de seguir caminando como siempre lo hacía, volvió sobre sus pasos.

-Un chori por favor, bien quemado.

El Tano se sentó en una mesa de plástico y conversó con el parrillero mientras le preparaba su pedido. Se llamaba Martín, era casado, tenía dos hijos; parecía simpático. Además era hincha del bicho y peronista, como él.

-Los viernes hay truco- le dijo Martín.

-Venite- son macanundos los muchachos.

Caminando de vuelta a su casa, luego de comer y conversar un buen rato, el Tano se sintió feliz por primera vez en muchos años. Ya no se acordaba cuando había sido la última vez que intentó algo distinto. Se sentía joven, audaz y entusiasmado.

En su celular tenía un mensaje del pastor, que en un tono imperativo, le decía que lo esperaban el viernes. Ya no preguntaba, amablemente, le ordenaba.

– ¡Pastor! ¡No me espere! No voy a volver ni éste viernes ni ningún otro. ¡Lo de Dios es puro grupo! Y no me llame más, haga el favor- contestó el Tano.

En la iglesia ese viernes rezaron por el él, para que pueda liberarse del espíritu maligno que lo poseía. El Tano, con sus sesenta y seis años, divorciado, sin hijos y habiendo salido con vida de un infarto reciente, hizo el primer cambio de su vida. Y no fue el último.

Si te perdiste las entregas anteriores, encontralas acá:

Entrega #1

Entrega #2

y si te gustó, ayudanos y compartí usando el hashtag #folletínporteño

Anuncios

2 pensamientos en “Folletín porteño- Entrega #3

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s