Bosque encantado

Bosque encantado

Caminaba distraída por una calle común del barrio de Santa Rita, iba a buscar a mi hijo al jardín. Era un día ordinario, como cualquier otro, nada especial me esperaba, salvo una merienda con las chicas.
Las campanadas de la iglesia me sacaron de mis pensamientos; y mientras el mundo onírico se desarmaba, otro asomaba sigiloso, como existiendo con disimulo en otra dimensión, quizás.
Me acerqué a ver si había visto bien, no fuera que mis ojos secos me tendieran una trampa. Pero no, allí estaba nomás: el más maravilloso bosque que haya visto jamás. Encantado, en miniatura, al borde de una calle común de un barrio común. Altos pastizales, flores y hongos perfectos que eran el refugio de seres mitológicos. Insectos desconocidos descansaban a la sombra del bombín.
Me acerqué para ver mejor, quería tomarle algunas fotos, pero el sol del mediodía ardía  y decidí dejarlo para el otro día. Sin dudas la luz  del amanecer daría la atmósfera necesaria para la toma. Anoté el nombre y altura de la calle dónde se hallaba el bosque encantado, no vaya a ser que me olvidara.
Hoy preparé mi cámara, el día soleado me anunció que la foto sería mágica y luminosa. Con verdadero entusiasmo dejé a mi hijo en el jardín y corrí a buscar mi bosque encantado.
Fui a la dirección exacta, recorrí tres veces la cuadra, revise árbol por árbol, rozando el límite de la obsesión, no deje centímetro en la cuadra sin examinar. El bosque ya no estaba.

Euge Miqueo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s