Abundancia

En la edad de la inocencia la felicidad son momentos compartidos, recuerdos que se cuecen a fuego lento. Cuando nada sobra y el ingenio abunda los momentos cotidianos se visten de fiesta. Domingo a la noche en casa, tres niños chicos y la mano creativa y divertida de mi padre.
Talento único para inventar un juego con nada, fabricante de recuerdos felices, nos metía a los tres en la bañadera con el televisor en la puerta del baño, mirando la pantera rosa. De a uno nos sacaban y nos sentaban con una toalla en el piso, mientras esperábamos el pancho, calentitos, espalda en la estufa. Secador de pelo no había,nosotros ni nos enteramos.
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